Por: Aracely Cortés — 4 de noviembre, 2013
“La obra dice lo que tiene que decir ahora, porque en los 80 hablar del Sida era difÃcil. En ese momento estábamos tan asustados que nadie lo hubiera oÃdo, estábamos aterrados por lo que estaba ocurriendo, tan sólo oÃr la palabra Sida era escabroso, ahora se toma con mayor tranquilidad y podemos hablar del tema de forma ecuánimeâ€, Ricardo RamÃrez Carnero.
En las últimas tres décadas en Nueva York, Un corazón normal del dramaturgo Larry Kramer ha tenido un éxito descomunal, asà mismo ha pasado en las otras ciudades en las que se ha presentado, desde su estreno en 1985 en Broadway.
En México, la versión escénica de Ricardo RamÃrez que se estrenó, con apoyo de Efiteatro, el pasado viernes 11 de octubre en el Teatro Helénico la lleva a posarse al mismo nivel que alcanzó en los escenarios internacionales.
La temática podrÃa simplificarse a un solo tópico, el VIH-SIDA, una problemática bastante polémica que se aborda desde la comunidad homosexual, donde el planteamiento explica por qué se permitió que el VIH-SIDA se convirtiera en una epidemia que trascendió a muchos más grupos sociales.
No obstante que la obra se centra en las vivencias de Kramer, se trata de un texto completo que se aborda desde las diferentes vertientes que en su lectura toca el autor con bastante coherencia como son la libertad de expresión y la lucha de los grupos considerados minoritarios por abrirse espacios para pelear por sus derechos.
Un corazón normal es una historia donde cada personaje tiene una búsqueda en común: saber cuál es la enfermedad que está acabando con la vida de muchos de los hombres homosexuales que viven en la ciudad de Nueva York. La alarma entre el principal grupo afectado y algunos médicos es el inicio de esta disertación.
El peso de la obra recaé en el actor Hernán Mendoza quien con un acertado trabajo histriónico da vida a Ned Weeks, periodista y escritor que después de observar su entorno y advertir la muerte de muchos de sus conocidos decide fundar Gay Mens Health Crisis, organización encargada de ayudar a personas infectadas con el VIH-SIDA. Una ardua empresa cuya intención no era muy clara. Lo importante era encontrar una explicación sobre por qué tantos hombres homosexuales han perdido la vida.
De este cuestionamiento es que surge la encrucijada: porque las autoridades gubernamentales se niegan rotundamente a hablar del caso y, lo peor no permiten que se hable de las muertes en ningún medio. Es entonces, que el grupo inicia el centro de información donde llegan los reportes de las muertes que se suceden en toda la Unión Americana, las cuales van en aumento.
Por su parte, la doctora Emma Brookner –otro de los personajes centrales de la obra e interpretado por Pilar Boliver– presenta ante diferentes tribunales las pruebas de que la enfermedad se trata de una epidemia; inclusive refiere los avances en materia de investigación que tuvieron los médicos franceses, mismos que con el tiempo terminarÃan en una pugna con su contraparte norteamericana para ver quién habÃa descubierto el virus de inmunodeficiencia humana.
“Es un papel difÃcil actoralmente porque aporta los datos duros, y con esta carga de textos informativos y retóricos, ha sido todo un reto representarlo de manera humanaâ€, Pilar Boliver.
En el elenco de la propuesta mexicana de esta obra que ganó el Premio Tony 2011, también están presentes Edgar Vivar, Carlo Guerra, Eduardo Arroyuelo, Horacio Villalobos, Juan RÃos, Claudio Lafarga, José Daniel Figueroa y Pedro Mira, todo un équipo actoral que personifica a diferentes hombres que desde sus lugares de trabajo, familias, casas y situaciones personales deciden ser parte de ese valiente grupo que no sólo se enfrenta contra una epidemia cuyo origen es desconocido, sino que también se confronta con el poder aplastante de la discriminación y de los grupos mayoritarios que con un doble discurso no permiten nada que sea diferente y censuran la muerte de las llamadas minorÃas.
Cada personaje vive una situación particular, el banquero millonario que aún está en el clóset; el periodista que colabora con el famoso y respetado diario The New York Times donde es imposible publicar algo sobre el tema; también está el activista por los derechos de los homosexuales… asà cada uno muestra como el inicio de la lucha por investigar –al inicio de la década de los 80– es un camino difÃcil, plagado de obstáculos y falto de respuestas. La pregunta era ¿Qué se necesita para que el gobierno de Nueva York y The New York Times presten atención a la epidemia que afecta a este grupo social?
Sin embargo el obstáculo más complicado es con los mismos homosexuales, que no estaban dispuestos a asumir su preferencia, también está el de la mayorÃa heterosexual, para quienes su principal limitante no era su preferencia sexual, sino su intolerancia.
Más allá de reivindicar el derecho de un grupo a ser reconocido en plenitud, Un corazón normal es la muestra del trabajo de una minorÃa que emprendió con fines humanitarios la búsqueda de una y muchas respuestas; es asà que la escena teatral como expresión de denuncia cumple una vez más la función de llevar al público a pensar sobre nuestra función ante la sociedad.
Se trata de una propuesta audaz de Ricardo RamÃrez Carnero sobre la obra de Larry Kramer que en su contenido tiene varias lecturas, desde la polÃtica y la social, hasta la metafÃsica. Es en todo momento un llamado a erradicar la discriminación…
“Es un drama perfectamente hilado por el autor, pero también tiene momentos de comedia. No creo que tenga un mensaje, la gente se llevará sus conclusiones y habrá que hacer conciencia sobre la importancia de hacer del acto sexual un acto responsableâ€, Ricardo RamÃrez Carnero.
Un corazón normal nos recuerda que las preferencias sexuales no nos hacen ni más ni menos humanos, nos remite al momento en que el mundo se percató de que el VIH se transmite a todos los seres humanos sin importar tendencias sexuales porque no necesariamente está relacionado con la vida sexual de cada quien. Fotos: Yanko Bribiesca.
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