Por: Roberto Sosa — 15 de octubre, 2011
En la vida todos tenemos sueños, ilusiones y metas que intentamos alcanzar. Necesitamos vivir en paz, y buscamos la felicidad en el concepto que cada quien tiene, de lo que esto significa. Independientemente del paÃs que nos tocó vivir, de la religión o creencia polÃtica, hombre o mujer, el ser humano por naturaleza nace libre, libre de pensamiento y libre para tomar decisiones.
En teorÃa esto se deberÃa cumplir cabalmente, aquà en México, en China, en Ãfrica o el lugar que sea, pero en la realidad no sucede asÃ, sólo en algunos paÃses están garantizados los Derechos Humanos.
Si se nace en un paÃs musulmán, vivirá odiando a los judÃos; los nacidos en un paÃs subdesarrollado, buscará vivir en uno de “primer mundoâ€; los más desarrollados, someterán a sus intereses a la mayorÃa necesitada. Es asà que las fronteras además de dividir, marcan social y fÃsicamente a los pueblos en este planeta porque vivimos en un mundo desigual, violento y convulsionado donde la paz y la felicidad, es para mucha gente, una utopÃa.
Rachel Corrie, nació en los Estados Unidos, en una familia promedio, con recursos para llevar una vida sin carencias. Rachel Corrie viajó a Palestina para conocer de cerca los problemas de este pueblo árabe con el Estado de Israel –que no es lo mismo que el pueblo judÃo–, y levantó la voz ante las injusticias que vivió en carne propia.
Participó con voluntarios extranjeros en protestas por los atropellos del ejército israelà (el cuarto más poderoso del mundo), hacia el pueblo palestino. Rachel Corrie murió en marzo de 2003 a los 23 años, aplastada en una manifestación por un tanque militar israelÃ.
Me llamo Rachel Corrie, es el tÃtulo de una obra que trae a escena el conflicto de Israel y Palestina y es llevada a escena con la dirección de Edgar Ãlvarez Estrada, un texto que pone en contexto lo que es la intolerancia, la injusticia, la dominación y el sometimiento del más fuerte hacia el más débil. MarÃa Inés Pintado hace la interpretación de este conmovedor monólogo; la actriz le habla al público desde la interpretación de Rachel Corrie –activista perteneciente al Movimiento por la Justicia y la Paz– sobre el suceso que le costó la vida en Rafah, en la Franja de Gaza.
El productor Juan Carlos Bonet hizo hincapié en describir el esfuerzo de Me llamo Rachel Corrie como “un trabajo orientado al aspecto social, cuya postura reivindica las luchas ciudadanas, capaces de indignarse y levantar la voz, y decirlo desde su paÃs, ciudad o barrio. Como ejemplo, Rachel Corrie se jugó la vida en condiciones muy adversas“.
El texto de Alan Rickman y Katherine Viner, es escrito a partir de los diarios y correspondencia que Rachel Corrie escribió durante su estancia en ese paÃs, un hecho verÃdico que se puede definir como teatro documental.
El Royal Court Theatre, de Londres, solicitó a los padres de Corrie la autorización para hacer la dramaturgia. En Nueva York compraron los derechos para presentar una versión que censuraba parte de la historia, por tratarse de la relación de aliados entre Israel y los Estados Unidos.
Y en México, Me llamo Rachel Corrie se presenta –todos los miércoles, hasta el 30 de noviembre en el Teatro El Granero– en el contexto que esto representa, con la visión de un acontecimiento que nos pone en perspectiva ante lo que vivimos como nación. Guerra, violencia, muerte e inseguridad son hechos tan cercanos a nosotros, como en aquella parte del mundo ¿En qué hemos fallado? ¿Qué hemos hecho y qué se ha dejado de hacer? ¿Qué esperanza hay para las nuevas generaciones? Cómo especie, los humanos tenemos muchas cuentas por rendir.
“Rachel Corrie es un trabajo artÃstico sobrecogedor, con un gran virtuosismo y una enorme entrega, donde convergen palabras de indignación y la rabia de un luchador social que se convierte en mártirâ€, Saúl Melendez, subcoordinador nacional de Teatro del INBA.
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