Por: Roberto Sosa — 1 de octubre, 2011
Frente al escenario sentados en sus butacas, transcurre el primer acto, el público está ante el inicio de la historia; el trazo escénico es el tradicional, a la italiana, pero con el escenario y los actores de lejos, una lejanÃa ante las interpretaciones. Si se está del lado izquierdo o del derecho con relación al escenario, ésta lejanÃa es aún más marcada.
La historia, Los padres terribles fue escrita al final de la Segunda Guerra Mundial, un relato de esa época que toma la contemporaneidad con la visión de un director que entiende bien el texto, que sabe por donde llevar el hecho escénico y por donde quiere que transiten sus personajes, este es el caso de José Acosta.
En el segundo acto, el público se mueve de sus lugares –además de moverse en su butaca con la trama–, literalmente lo adentran en el escenario. Ahora se le acerca a la historia, a los actores, y con el desarrollo de la obra, casi al final, después de una breve pausa, se mueve toda la tramoya y las tribunas se acercan aún más a los protagonistas, el desenlace que se tiene con la cercanÃa permite al espectador ser parte del desenlace, de vivir –a escasos centÃmetros del actor–, el final con otra perspectiva. El crédito de este fenómeno teatral es, sin duda, de José Acosta, quien dirige esta apuesta y propuesta dramática.
Escrita por Jean Cocteau, Los padres terribles es una obra que pareciera lejana y anticuada, empero se vuelve actual con la visión y la versión con la que Acosta la aborda. La multimedia es utilizada como un recurso que enriquece el montaje, para dar un tono más dramático, para enfatizar los momentos claves de la historia. Aún cuando los actores se caracterizan con el vestuario de la época, con estos recursos, se ven actuales, se sienten cerca en el tiempo y la distancia.
¿De qué le habla al público Los padres terribles? De una mentira, de una familia disfuncional, de unos padres más que terribles, perversos; del egoÃsmo, del poder y el abandono; del amor, el sexo y las relaciones que acaban con el más débil, que termina con sueños e ilusiones; de la condición humana que destruye y que termina por destruirse. Del dolor en los personajes que al final de la obra, el espectador se lleva consigo al salir del teatro.
Madeleine (Paulina Treviño), que hace una gran interpretación en este montaje), es novia de Michel (Juan Cabello) y piensan en contraer matrimonio, sin embargo mantiene una relación con Georges (Roberto RÃos), padre de Michel, pero ella ignora este parentesco; Ivonne (Martha Papadimitriou) es madre de Michel, tiene un amor enfermizo por su hijo, lo cela, lo imagina teniendo relaciones con ella; Léonie (Verónica Terán) es hermana de Yvonne, solterona, vive eternamente enamorada de su cuñado Georges. La mentira o las mentiras flotan en el aire, viven con la familia, son parte de ella, son el eje de la historia.
Al hablar de su personaje, Paulina Treviño comentó en entrevista para InterEscena: “Madeleine es una mujer precoz de 25 años, se siente sola y está en búsca del amor. Pero no le ha sido fácil. Ha vivido mucho para su edad y conserva cicatrices en el alma. En esta búsqueda se termina involucrando fatalmente con dos hombres. Entre mentiras y sueños, acaba enredándose en una situación que la lleva en picada, tras una terrible casualidad incontrolable.â€
La actriz, a quien hemos visto en anteriores montajes como Colette y Te odio de Ximena Escalante, Verónica en Portada de Estela Leñero e Inmolación de Enrique Olmos, en ambas dirigida por Alberto Lomnitz, logra un gran paso en su crecimiento histrión y habla del proceso que vivió para crear a este personaje.
“Madeleine es producto de una interpretación que se basa en la identificación. José Acosta nos llevó a los actores hacia un análisis muy humano de los personajes, invitándonos a comprenderlos. Y este entendimiento comenzó profundizando auténticamente en nuestra propia imperfección, aceptando nuestros defectos, incongruencias, mentiras y mascaras. Y a partir de esta realidad, encontrar la belleza. En lo personal, ésta radica en personajes que, a pesar de esta imperfección y corrupción, son responsables de ellos mismos, aceptan las consecuencias de ser quienes son, aman, lloran, sueñan y hacen cosas por amorâ€. Paulina Treviño.
“Son varios los retos a los que me he enfrentado con Madeleine. Primero, profundizar en mi verdad, en mis mentiras y aceptar mi propia fealdad. Y encontrar la belleza en ella. Por otro lado, los desnudos siempre nos ponen en jaque de alguna u otra manera. Conseguir la relajación en ese estado de exposición resulta un reto interesante. También ha sido un desafÃo muy grande entender el tono actoral al que José Acosta nos ha invitado. Es un tono difÃcil, pues indaga más allá de la verdad escénica. Busca casi la transparencia. Al mismo tiempo, exige una compleja sutileza, un cuidado extremo de no ilustrar, y una búsqueda casi exhaustiva del presenteâ€, Paulina Treviño.
Los padres terribles tiene los elementos de una gran puesta en escena: un excelente texto dramático, con personajes sólidos; una magnÃfica y acertada dirección escénica; y cuenta con grandes interpretaciones, los actores son llevados de la mano de José Acosta para lograr que cada uno de ellos de lo mejor de si mismos. Sin temor a equivocarme, creo que este montaje es o será el mejor del año, sin duda, dará mucho de que hablar.
Con funciones de jueves a domingo (hasta el 23 de octubre), en el Teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque, Los padres terribles es producto de la colaboración de la Coordinación Nacional de Teatro del INBA, la Universidad Autónoma Metropolitana (Azcapotzalco), Tinitus Arte Contemporáneo, A.C., la Alianza Francesa de México y el Comité Jean Cocteau.
“Los padres terribles es el trabajo más exigente en el que he participado, en el cual he ganado un gran autoconocimiento que valoro mucho, y en el que he aprendido mucho como actriz. Lo agradezco. Cada función es como un nuevo estreno. Es apasionanteâ€, Paulina Treviño.
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Lo curioso es muchas veces esto sucede en la vida real. Asà de mal anda nuestra sociedad, asà de mal terminan los chavos cuando no tienen apoyo emocional. Camaradas, mejor, si alguien desea chambear antes de acabar la universidad bit.ly/qHJ5Oa