Danza

Ricardo Rubio trabaja por una constante transformación que fusiona el flamenco con la interdisciplina

Por: Fritzi Mazari — 22 de octubre, 2010

Compañía Ricardo Rubio Danza Flamenca presenta la obra La Foto o Máquina para hacer feliz a una lágrima en la Plaza de la Danza del CENART, octubre 2010 Conformado por doce artistas mexicanos: dos artistas visuales, un músico electrónico, siete músicos flamencos y dos bailaores, La Foto o Máquina para hacer feliz a una lágrima es llevada a escena por la Compañía Ricardo Rubio Danza Flamenca.

Una escena coreográfica que se presenta como una obra en constante transformación, debido a que su estructura está fundamentada en improvisaciones que enriquecen la interpretación, de esta manera cada función se vuelve única e irrepetible dando valor a lo intangible, ese patrimonio que resguarda el flamenco y que le distingue como una cultura de tradición y linaje.

Así es que Ricardo Rubio lleva esta propuesta escénica donde los intérpretes y la música tradicional flamenca se fusionan con la música electrónica y la exploración multimedia para ofrecer la historia de una pareja que decide renovar su contrato amoroso, simbolizado por una foto. Una historia donde ambos personajes nos brindan una perspectiva del valor del instante y del cómo guardamos nuestros diferentes “tiempos” en un espacio fundamental que es el propio cuerpo.

Compañía Ricardo Rubio Danza Flamenca presenta la obra La Foto o Máquina para hacer feliz a una lágrima en la Plaza de la Danza del CENART, octubre 2010 “La Foto o Máquina para hacer feliz a una lágrima es un espectáculo interdisciplinario que arranca, con garbo y prestancia, como un viaje corpóreo por las diferentes formas en que los seres humanos recopilamos nuestros amores y prolongamos los instantes”, Ricardo Rubio.

La apuesta de Rubio como coreógrafo y bailaor, discípulo de Patricia Linares y de Julio Príncipe, es revitalizar y transformar al flamenco de manera tal, que lo nutran y le aporten nuevos significados a través de una fusión artística que permita el acercamiento a públicos jóvenes que estén interesados en la interdisciplina, que les guste y les resulte estimulante cada fusión. “Una de las expectativas que tenemos es ofrecer el trabajo de la Compañía como una opción o nueva postura del flamenco” comenta Rubio.

Compañía Ricardo Rubio Danza Flamenca presenta la obra La Foto o Máquina para hacer feliz a una lágrima en la Plaza de la Danza del CENART, octubre 2010 Energía y entrega han distinguido a Ricardo Rubio y lo han llevado a viajar a España como retroalimentación de su arte y a pisar importantes escenarios de México, presentándose en diferentes ciudades de Chiapas, Veracruz, Nuevo León y Guanajuato entre otras.

En su trayectoria ha participado en diferentes festivales internacionales como Cumbre Tajín, Festival CEIBA, Feria de San Marcos, Festival Internacional de Mérida, Festival Cultural de Zacatecas, Festival Cervantino Barroco, Festival de Música Antigua In Illo Témpore, Fórum Internacional de las Culturas, Festival de Nueva Música y Nueva Danza, Festival del Centro Histórico. X Céntrico y Festival Ollin Khan de las Culturas en resistencia.

Compañía Ricardo Rubio Danza Flamenca presenta la obra La Foto o Máquina para hacer feliz a una lágrima en la Plaza de la Danza del CENART, octubre 2010 En esta temporada la Compañía se ha presenta en cuatro espacios de la ciudad: en el Teatro Sergio Magaña, en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y, en la Plaza de la Danza del Centro Nacional de las Artes, donde abrirá el ciclo “Quejío Flamenco”, con presentaciones el viernes 29 y el sábado 30 de octubre.

Además, como parte de esta nueva temporada, en una estrategia que busca vincular a estudiantes y artistas de la fotografía y artes visuales con las artes escénicas, y particularmente con la danza flamenca, en los recintos donde se presenta La Foto o Máquina para hacer feliz a una lágrima se lleva a cabo una exposición fotográfica como una muestra gráfica de la
danza actual.

La Foto o Máquina para hacer feliz a una lágrima, se presenta como una expresión en constante transformación, debido a que su estructura está fundamentada en improvisaciones que enriquecen la interpretación, de esta manera cada función se vuelve única e irrepetible dando valor a lo intangible, ese patrimonio que resguarda el flamenco y que le distingue como una cultura de tradición y linaje.

www.ricardorubioflamenco.com.mx

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“Uno no debe permitirse salir al escenario sin estar preparado en cuanto al conocimiento del personaje que se interpreta, si el ballet tiene una historia hay que contarla y vivirla lo mas real posible. Como intérprete, el reto es hacer llegar y entender al público la historia solo con los movimientos del cuerpo”, Raúl Fernández, diciembre 2009.