Plácido Domingo en el Auditorio Nacional… Aniversario de lujo que hizo brillar la noche

Por: Gabriel Reyes — 25 de junio, 2012

Plácido Domingo invitado de lujo en la celebración de los sesenta años del Auditorio Nacional. Ciudad de México, junio 2012 El Auditorio Nacional cumplió sesenta años desde su inauguración y para festejarlo tuvo un concierto con un invitado extraordinario, el tenor Plácido Domingo.

Desde su construcción el Auditorio ha sido uno de los recintos más emblemáticos de nuestro país y de toda América Latina, por su gran constitución arquitectónica, su capacidad y calidad acústica, así como su enorme convocatoria que tiene como escenario de los grandes artistas, es por esto que en su escenario se han presentado artistas de la más alta calidad.

“México fue el lugar donde empecé a cantar y todos saben el cariño que le tengo por ser Martha, mi mujer, de este país; dos de mis hijos nacieron también en este territorio y mis padres salieron de España para trabajar aquí durante muchos años. Lo considero una segunda patria por los años que aquí viví” palabras de propio Domingo, mismas que se vieron sostenidas por el gran concierto que ofreció el pasado miércoles 20 de junio del año en curso. El tenor español es a la fecha uno de los artistas más importantes en su genero, por su gran trayectoria y evidente talento.

Plácido Domingo invitado de lujo en la celebración de los sesenta años del Auditorio Nacional. Ciudad de México, junio 2012. Foto REUTERS Esa noche, en charla con unos amigos, hablábamos de la diferencia que existe entre el ser artista y ser intérprete. Argumentábamos el hecho de que un artista se ve forzado a crear, si no hay creación no hay artista sino un reproductor de arte, y que a su vez el intérprete caía en esta última aseveración, discutíamos también que un cantante puede ser un gran intérprete o sólo puede ser un “buen cantante”.

De esta afirmación surgió la idea de que un buen intérprete es a su vez un artista ya que él además se reinterpreta a sí mismo, en la manera de ejecutar, en ser un constante creador de su propia voz, de su canto, y es aquí donde intervino el ejemplo de este señorón que es Don Plácido Domingo, llegando a la conclusión de que cantantes como él, no sólo se dedican a la tarea del buen canto como se dice en el ámbito operístico, sino que se dedica a perfeccionar su calidad interpretativa a cada compás, y esto es lo que lo hace un artista con cualidades excepcionales, sensibilidad, oído, precisión, presencia escénica y por supuesto una voz admirable.

Plácido Domingo junto con Angel Blue y Micaëla Oeste en la celebración de los sesenta años del Auditorio Nacional. Ciudad de México, junio 2012 Volviendo al concierto en el Auditorio Nacional, apunto que fue sencillamente ¡maravilloso! En esta noche la música fue interpretada por uno de los ensamble más importante de México, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, con sus 33 años de trabajo ininterrumpidos en esta ocasión estuvo dirigida por el director huésped Eugene Kohn, un talentoso pianista que a su corta edad ha compartido el escenario con personajes como María Callas, Franco Corelli, Luciano Pavarotti y Renata Tebaldi.

Una noche muy especial donde el director logró una conjunción magnífica, acompañando no sólo a Plácido Domingo, sino a dos voces igualmente calificadas: Angel Blue y Micaëla Oeste, dos sopranos asombrosas que acompañaron al tenor en esta clebración tan especial.

Fue un concierto largo pero fugaz donde se escucharon obras de Hérold, Lehar, Strauss, De Falla, Wagner, Puccini, Verdi, Bernstein, Loewe, Leigh, Arlen, Luna, Moreno Torroba, Ponce y Grever, complaciendo todo el público que se entregó con emoción y deleite para aplaudir cada momento que se vivió en el Auditorio.

Auditorio Nacional celebró 60 años con un concierto de lujo en el que participó el gran tenor Plácido Domingo. Ciudad de México, junio 2012 Pero el concierto no acabo ahí, en la segunda parte con los primeros acordes del Son de la Negra apareció en escenario el fascinante Mariachi Vargas de Tepatitlán, y así dio comienzo la gran fiesta mexicana. Plácido Domingo vistió con orgullo y dignidad el elegante traje de charro y, juntos, intérprete y Mariachi hicieron sonar temas representativos de nuestra patria, como Paloma querida, Tu recuerdo y yo, El rey de José Alfredo Jiménez, Mujer abre tu ventana de Cortázar y Esperón, Tequila con limón del mismo Manuel Esperón, y por supuesto dentro de todo esa euforia se cantó de Consuelito Velázquez, Bésame Mucho.

Al final del concierto, los intérpretes salieron al escenario a despedirse con Nun ti scordar di me. Quedaba en todos una gran satisfacción pero no era el final, para colmarnos de goce y alegría la noche finalizó con una obra maestra de nuestro querido Agustín Lara: Granada, fue inevitable y bien merecido los minutos de aplausos con los que terminó el festejo.

Una muy merecida celebración porque en estas seis décadas, el Auditorio Nacional merece el reconimiento que sustenta este foro inaugurado el 25 de junio de 1952 y que hoy es reconocido como testigo y protagonista de la vida artística, cultural, política, económica y social de nuestro país.

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“Uno no debe permitirse salir al escenario sin estar preparado en cuanto al conocimiento del personaje que se interpreta, si el ballet tiene una historia hay que contarla y vivirla lo mas real posible. Como intérprete, el reto es hacer llegar y entender al público la historia solo con los movimientos del cuerpo”, Raúl Fernández, diciembre 2009.