Julia Migenes es una Diva on the verge

Por: Enrique R. Mirabal — 4 de agosto, 2008

Julia Migenes presenta Diva on the verge en el Teatro de la Ciudad, agosto 2008 Rebautizado para su lanzamiento en español con el almodovariano título Diva al borde de un ataque de nervios, Julia Migenes (sin el Johnson) regresa a los escenarios mexicanos después de una larga ausencia -si mal no recordamos, la última vez sería en el Palacio de Bellas Artes con la Orquesta Sinfónica Nacional y con Gorecki en sus diez minutos de fama a mediados de los 90- con Diva on the verge, espectáculo que en 1998 estrenara la soprano estadounidense, originalmente en inglés, y que ampliaría en una versión en francés para su tour europeo.

Desde entonces, con éste y otros espectáculos personales, se ha paseado por varios países y festivales europeos. Nos toca en México ver y oír el lanzamiento en castellano de Diva, suponiendo que la cantante con ancestros puertorriqueños y nacida en “Nueva Yol”, domine con la suficiente fluidez la lengua de sus antepasados como para atrapar a una audiencia hispanoparlante.

Descrito como un espectáculo unipersonal o largo monólogo con fragmentos de óperas en estilo paródico, Diva on the verge promete ser una especie de repaso por las arias que interpretara (y quizás otras que no eran de su repertorio pero sí muy conocidas) en su etapa de huésped frecuente en casas de ópera en Estados Unidos y Europa, con el Met de Nueva York como alma mater.

Julia Migenes presenta Diva on the verge en el Teatro de la Ciudad, agosto 2008 Es probable que la inspiración le llegara a través de una de las obras del siglo XX que grabó, La voz humana de Francis Poulenc con libreto basado en el homónimo de Jean Cocteau, en la que se pone al desnudo el alma de una mujer que reclama apasionadamente, al borde de un ataque suicida, el regreso del amante que la ha abandonado. No hay que ser muy sicoanalíticos para asociar amante con ópera la cual, por obvias razones, se aleja ineludiblemente del repertorio de la actriz/cantante.

La Migenes, desde hace años, ha combinado recitales y conciertos de corte tradicional con arias de ópera y del repertorio sinfónico, con espectáculos en los que puede explayar su faceta de actriz y su registro vocal con tonos oscuros y graves ideales para abordar otros géneros como el jazz, la música latina con el tango en un lugar preferente, el cabaret en versión república de Weimar (como ha explotado la Lemper hasta el hartazgo) y la opereta como variante lírica donde lucir su registro alto, sin olvidar que también se ha acercado al pop y al rock, varias grabaciones dan muestra de su versatilidad.

No hay duda que Diva on the verge, el sábado 16 de agosto en el Teatro de la Ciudad, será una oportunidad para acercarnos a una línea de Julia Migenes que no había mostrado al público mexicano.

Julia Migenes presenta Diva on the verge en el Teatro de la Ciudad, agosto 2008 Si juzgamos sus actuaciones en la ópera y en el cine, al que ha acercado con cautela y que tiene su mejor referente en la Carmen de Francesco Rosi junto a Plácido Domingo, amigo y compañero habitual de la soprano, es de esperar un buen desempeño actoral y la garra suficiente para mantener al público en sus asientos durante más de una hora.

De igual manera, se agradece la visita, ávidos como estamos de oír buenas voces, en el cenit o en el nadir, pero de calidad.

¿Comparaciones inevitables? Recordar, para quienes lo hayan sufrido, el denso e inútil monólogo con el que Hanna Schygula nos adormilara en Bellas Artes hace unos festivales o buscar vídeos de la famosa parodista operática Anna Russell, obligada referencia en estos menesteres de reírnos con o de las divas.

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“Uno no debe permitirse salir al escenario sin estar preparado en cuanto al conocimiento del personaje que se interpreta, si el ballet tiene una historia hay que contarla y vivirla lo mas real posible. Como intérprete, el reto es hacer llegar y entender al público la historia solo con los movimientos del cuerpo”, Raúl Fernández, diciembre 2009.