Por: Interescena informa — 4 de mayo, 2015
Antonio Algarra y Javier OlguÃn –quien alterna con Allan Flores–, de la compañÃa Talasa Teatro, dan vida a los protagonistas de Las heridas del viento, un desgarrador viaje hacia el fondo de sà mismo, para observar la fragilidad del ser humano, el cual, como una hoja de otoño, vuela sin saber hacia qué lugar se encamina.
Las heridas del viento es una obra fácil de digerir, ligera para comprender y con diversos “bombardeos emocionales†que dejan en el espectador huellas imborrables, sucesos entrañables a través de los cuales surge rápidamente la identificación, la empatÃa.
“Es un diálogo, el cual nosotros quisimos tocar de manera sencilla, simple, para poder llegar al espectador, al corazón, a mover algo, por lo menos hacernos reflexionar, aún más importante, sentir. Ese es el objetivo, al final de cuentasâ€, Luly Rede.
Una historia sublime y a la vez controversial que profundiza en el tema de las apariencias y las relaciones afectivas a través de un texto de Juan Carlos Rubio, donde David, el protagonista, al morir su padre debe hacerse cargo de su legado. Entre sus pertenencias encuentra algo inesperado: unas cartas amorosas del fallecido, a quien recuerda como un hombre rÃgido que apenas le dedicaba algunos gestos de cariño.
El joven se asombra al descubrir el remitente, que no era su madre o alguna mujer, sino Juan. Desesperado por encontrar las respuestas, decide buscar al dueño de esas palabras, llevándolo a un diálogo en el que descubre que aquel hombre guarda más secretos de lo que él se imagina.
¿Quién era realmente su padre?, ¿acaso no era aquella persona que habÃa conocido durante años y con la cual estuvo viviendo toda su vida? Desconcertado por el descubrimiento decide visitar a Juan, supuesto amante de su progenitor, para descubrir la verdad…
Las heridas del viento, se presenta los martes y miércoles, hasta el 27 de mayo, a las 20:00 horas, en el Teatro Sergio Magaña, una obra que bajo la dirección de Luly Rede se interna por el difÃcil y complejo vÃnculo amoroso que existe entre un padre y un hijo, además de explorar la idea de que nunca hay que creer todo lo que se lee, ve y, muchas veces, ni lo que se vive. Una historia que como dice su directora, “desentraña los vericuetos de la vida en su conjunto, hasta confrontarnos con el dolor de una manera cruda y sin piedad, para hacernos ver que no somos otra cosa que marionetas del destino”.
“Soy de la idea de que uno no venga con expectativas, uno tiene que venir abierto a ver, a recibir, y ha sido siempre una respuesta hermosa, me he dado cuenta que el público siempre se lleva un pedacito de esta historia, pero siempre hay que venir abiertos a recibir, y de ahà cada quien decide qué llevarseâ€, Luly Rede.
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