Danza

La bella durmiente, magia en el escenario con el Ballet de San Petersburgo

Por: Josué Romero — 17 de febrero, 2013

Ballet de San Petersburgo presentó La Bella Durmiente, coreografía de Marius Petipa, en el Teatro Metropólitan, febrero 2013 En el ballet, la perfección y la belleza es el resultado del control absoluto del cuerpo; es decir, manos, brazos, cabeza, pies, rodillas… absolutamente todo el cuerpo en conjunción con la mente que de forma armónica y en total comunión con el movimiento crean figuras y evocan imágenes de fantasía. Y si a esto se le agrega el mágico cuento de La bella durmiente el resultado es más que memorable. ¡Es exquisitamente genial!

Y así lo presenciamos el pasado miércoles 13 de febrero, en el Teatro Metropolitan en la representación del Ballet de San Petersburgo y sus virtuosos bailarines que salieron a escena a deleitarnos en la primera función de una extensa gira por diversas ciudades del país, en la cual llevan la historia clásica: La bella durmiente, insigne coreografía de Marius Petipa.

La técnica de estos bailarines quedó plasmada desde las primeras notas de la música escrita por Piotr I. Tchaikovsky que con gran técnica y virtuosismo se interpretaba a través del lenguaje corporal en el escenario, ellos hipnotizaron al público con sus delicados y enérgicos movimientos.

Ballet de San Petersburgo presentó La Bella Durmiente, coreografía de Marius Petipa, en el Teatro Metropólitan, febrero 2013 Vestidos como si hubieran salido directamente de un cuento de hadas y con una escenografía que recreaba el salón del castillo de la bella durmiente, los ejecutantes de este ensamble fundado en 1990 interpretaron (en una hermosa conjugación de belleza, movimientos, teatro y pasión) esta deliciosa narración conformada por prólogo y tres actos.

En el escenario quedamos sorprendidos cuando en el palacio del Rey Florestán se celebra el bautizo de Aurora, su hija, y una a una vimos a las seis hadas que le entregan su regalo a la niña recién nacida. Pero, sin avisar, llega la malvada bruja Carabosse que no fue invitada a la fiesta, lanzando la tan conocida maldición: “cuando cumpla dieciséis años morirá al picarse con una aguja”.

Los reyes y la corte observan horrorizados cuando aparece el Hada de las Lilas, quien aún no había entregado su regalo a la niña, y dice: “mi regalo es que esta niña no morirá, caerá en un sueño y será despertada por un beso de amor”, una frase de conocimiento previo por los asistentes que nos dejamos seducir por el encanto y la magia del cuento de La bella durmiente.

Ballet de San Petersburgo presentó La Bella Durmiente, coreografía de Marius Petipa, en el Teatro Metropólitan, febrero 2013 Después, en el primer acto, Aurora cumple dieciséis años, y en la fiesta que se lleva a cabo en el palacio, aparece una mujer vieja, que no es otra más que Carabosse, la malvada bruja que le regala un extraño presente, una rueca, para ser más precisos, con la que a la postre, la protagonista juega y se pica cayendo inmediatamente en un profundo sueño.

En un abrir y cerrar de ojos llegamos al segundo acto donde aparece el príncipe Désiré y el Hada de las Lilas lo guía para que descubra a la bella durmiente rodeada por su corte, todos dormidos y sí, es aquí, en este acto, donde se da la escena del clásico beso que despierte a Aurora y con ella todos los nobles que la han acompañado en este letargo.

Los movimientos son tan sutiles y hermosos que cuando llegamos al tercer acto queremos ver más. Entonces, “saltan” en el escenario los ejecutantes para celebrar la boda de la princesa Aurora con el joven Désiré, para ellos bailan diversos personajes nacidos del imaginario de Charles Perrault como el Gato con Botas y la Gata Blanca, Caperucita Roja y el Lobo, Cenicienta y el príncipe Fortuna, el Pájaro Azul y la princesa Fiorina.

Ballet de San Petersburgo presentó La Bella Durmiente, coreografía de Marius Petipa, en el Teatro Metropólitan, febrero 2013 Llega un poderoso final, que resaltado con una explosión de emociones e imágenes nos presenta el inmortal “grand pas de deux” de Aurora y Désiré, una escena de cuento de hadas enmarcada por la música de Tchaikovsky que seduce a todos y muestra por que el ballet posee esa extraña fusión de sutileza, energía y elegancia escénica.

Fue así que el Ballet de San Petersburgo, inició su extensa gira en nuestra Ciudad Capital, un recorrido que lo llevará del 14 de febrero al 9 de marzo por escenarios de Pachuca, Puebla, Toluca, Querétaro, Cualiacán, Mazatlán, Guadalajara, Aguascalientes, San Luis Potosí, León, Texcoco, Morelia, Jalapa, Veracruz, Villahermosa y Mérida.

Queridos lectores, no dejen pasar esta oportunidad de ver a una de las compañías más afamadas de todo el mundo. Un ensamble cuya magia ha cautivado a gran parte del mundo y que ha logrado que el público de Japón, China, Francia, Holanda, Bélgica, Inglaterra, España, Alemania, Estados Unidos y otros muchos países le aclamen por su talento.

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“Uno no debe permitirse salir al escenario sin estar preparado en cuanto al conocimiento del personaje que se interpreta, si el ballet tiene una historia hay que contarla y vivirla lo mas real posible. Como intérprete, el reto es hacer llegar y entender al público la historia solo con los movimientos del cuerpo”, Raúl Fernández, diciembre 2009.