Danza

Ko Murobushi, el gran maestro del butoh, se presentó en México

Por: Fritzi Mazari — 14 de abril, 2010

Ko Murobushi visitó México para presentar su última producción Quick Silver, además de la obra Music, proyecto escénico en colaboración con el chileno Juan José Olavarrieta, abril 2010 “No hago danza criptica sino una expresión para crear conciencia, además de compartir para lograr la sinceridad de tu silencio, de tu cuerpo”, Ko Murobushi.

Heredero de la visión original del legendario Tatsumi Hijikata, fundador de la disciplina del butoh, el maestro Ko Murobushi visitó nuestro país para presentar su última producción Quick Silver, dar una clase magistral y mostrar los caminos del butoh latinoamericano en el proyecto escénico Music, un trabajo en colaboración con el director chileno Juan José Olavarrieta.

Quick Silver, la cual se presentó en una única función el pasado viernes 9 de abril en el Auditorio Divino Narciso de la Universidad del Claustro de Sor Juana, se estrenó en el Festival de Danza Venzia Biennale (2006). Esta pieza considerada como una de las más galardonas y aplaudidas del maestro nipón, será presentada en los próximos meses en distintos escenarios de Estados Unidos, Alemania y África.

Se trata de un solo coreográfico concebido como una expresión corporal que muestra un punto de la edad en plenitud, de ahí el color plateado que cubre su cuerpo durante un momento que se extende –pareciera indefinidamente– durante este proceso estético.

Ko Murobushi presentó Music, proyecto escénico en colaboración con el chileno Juan José Olavarrieta, en el Teatro de la Danza, abril 2010 Oscilando entre el lamento y belleza, la figura de Murobushi se transforma conforme avanza la pieza, con un gran dominio de técnica y disciplina, el maestro muestra en cada interpretación los límites y alcances del lenguaje corporal a través de contracciones musculares y un cuerpo desnudo que en un acto de metamorfosis va desde la concentración más absoluta a una serie de movimientos desconcertantes, sin que por esto pierda su belleza.

“Quick Silver es un rito para volver a comenzar. El hombre es como un camello que carga con una historia, un león en plenitud que lucha. La plata representa además de un estado pleno, aquel punto del ser humano en que vuelve a ser cachorro, una etapa de inocencia con más conocimiento y fuerza”, Ko Murobushi.

Ko Murobushi presentó su última producción Quick Silver, en la Universidad del Claustro de Sor Juana, abril 2010 Por su parte, en sus presentaciones en el Teatro de la Danza (10 y 11 de abril), el maestro llevo a escena Music, un estreno en nuestro país que mostró los caminos del butoh latinoamericano, en un trabajo de dialogo con el director y fundador de la compañía Gajuca, Juan José Olavarrieta, bailarín y coreógrafo mexicano con múltiples reconocimientos, a quien se le reconoce por su estudio y difusión en esta disciplina.

En este sentido, cabe señalar que para los amantes del butoh, así como aquellos que buscan conocer más sobre los principios de esta escuela, Music representa el encuentro entre dos tendencias del butoh, la raíz nipona, de un gran maestro, que es segunda generación de esta técnica y discípulo directo de uno de los creadores de este lenguaje: Ko Murobushi, y la visión latinomericana del más destacado exponente de esta propuesta en nuestro país: Juan Jose Olavarrieta, varias veces premiado a nivel internacional como director y actor en esta técnica.

“Music es un encuentro entre dos seres amorosos, intercambio y mezcla cultural de mi propio lenguaje, de mi origen. Es un espacio de comunicación e intercambio que como una nube todo lo cubre, incluso puede generar oscuridad para después poder volver a ver salir el Sol. Un cambio a través del movimiento”, Ko Murobushi.

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“Uno no debe permitirse salir al escenario sin estar preparado en cuanto al conocimiento del personaje que se interpreta, si el ballet tiene una historia hay que contarla y vivirla lo mas real posible. Como intérprete, el reto es hacer llegar y entender al público la historia solo con los movimientos del cuerpo”, Raúl Fernández, diciembre 2009.