Música

Guadalupe Parrondo y Rodolfo Ritter: un tête-à-tête entre dos grandes del piano

Por: Fritzi Mazari — 17 de noviembre, 2017

Guadalupe Parrondo y Rodolfo Ritter se presentan en el Palacio de Bellas Artes, noviembre 2017 En una única presentación mañana sábado 18 de noviembre en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, Guadalupe Parrondo y Rodolfo Ritter ofrecen un recital que ellos denominan Bach–Brahms Project.

Una gala en este bello escenario donde el público podrá escuchar Variaciones Goldberg BWV 988 de Johann Sebastian Bach, en una transcripción para dos pianos realizada por Josef Rheinberger; y, Sonata para dos pianos en fa menor op. 34b de Johannes Brahms. Dos importantes composiciones para este instrumento que de acuerdo a Rodolfo Ritter, son “obras cumbre de sus respectivas épocas, y de todos los tiempos”.

Las Variaciones Goldberg BWV 988, representan una de las obras más importantes en el repertorio de la música para clavecín, instrumento original que Bach utilizó en el origen de su concepción (1742) a petición del embajador ruso en Alemania, el conde Kaiserling, quien para sobrellevar sus largas noches de insomnio encargó a su amigo componer algunas piezas para ese instrumento, las cuales serían interpretadas por un joven músico excepcional, Johann Gottlieb Goldberg, al servicio del rico diplomático.

Guadalupe Parrondo con Rodolfo Ritter se presentan en el Palacio de Bellas Artes, noviembre 2017 Más de cien años después, en 1883, el compositor Josef Rheinberger hizo la transcripción para dos pianos, respetando el espíritu de Bach. Después, el compositor y organista Max Reger (1873-1916) revisó y editó la transcripción de Rheinberger y la publicó en 1915.

Se trata de una composición que inicia con el aria o tema, y le siguen 30 variaciones basadas en ese tema propuesto que se caracterizan porque el elemento común en éstas no es la melodía, sino un cimiento armónico compartido. Los biógrafos cuentan que las Variaciones han pasado a la historia con el nombre del intérprete, Goldberg, y es probable que Bach “nunca haya sido mejor recompensado por una de sus obras que por las Variaciones Goldberg. El conde le ofreció un cáliz dorado lleno con cien luises de oro. Sin embargo, aunque la recompensa hubiera sido mil veces mayor, el valor artístico de la obra de Bach no hubiera quedado pagado”.

“Bach, es el más grande compositor y las Variaciones Goldberg son una de las obras cumbre del pensamiento musical de la humanidad, de las más importantes desde cualquier ángulo que se le quiera buscar, de las creaciones más trascendentales del mundo occidental”, Rodolfo Ritter.

Rodolfo Ritter con Guadalupe Parrondo se presentan en el Palacio de Bellas Artes, noviembre 2017 En su programa de radio por internet La vida secreta (por parte de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México), Ritter comentó que esta obra es, en palabras del primer biógrafo de Bach, “la más importante, hasta el año 1800, en cuanto a la estructura de las variaciones. Bach lo hizo por encargo del conde Kinserling, embajador ruso en Alemania. Lo que escribió fue una obra perfecta; fue de sus obras tardías, casi en su última década, pero en realidad no se trataba de una obra para dormir sino, por el contrario, para embelesarse con tan bella música”.

Por su parte, la Sonata para dos pianos en fa menor op. 34b fue escrita originalmente por Johannes Brahms entre 1861 y 1864 propiamente como Quinteto op. 34 para piano, dos violines, viola y violonchelo. La obra, señalan los expertos, fue criticada severamente por el amigo del compositor, el violinista Joseph Joachim. Brahms tomó muy en serio los comentarios y dejó a un lado la partitura original del quinteto para convertirla en la Sonata op. 34b para dos pianos.

Guadalupe Parrondo y Rodolfo Ritter se presentan en el Palacio de Bellas Artes, noviembre 2017 Brahms no quedó satisfecho con la pieza, y aconsejado por su amiga y confidente Clara Schumann, hizo una tercera versión, conocida hoy como el Quinteto op. 34 para piano y cuerdas, dedicada a la princesa Anna de Hesse, y que se estrenó en París en 1868. La versión para dos pianos se interpretó por primera vez en Viena seis años después Rodolfo Ritter, asegura que “la Sonata para dos pianos op. 34b, de Brahms, también se trata de otra obra cumbre de la música de cámara del siglo XIX y, de todos los tiempos, es por eso que cobra especial relevancia al ser interpretada, junto con Guadalupe Parrondo“.

“Bach hizo varias versiones, y esto no es extraño, ya que algunos compositores tienen una casi obsesión por la perfección. Para mí, interpretar esta obra es una de las experiencias más intensas e increíbles que me han tocado en la vida. La sensación es profunda, difícil de explicar, pero siente uno que la vida dependiera de la forma de interpretar la obra, como si uno estuviera sumergido en algo de lo que no va a salir si no lo hace a la perfección. El compositir somete aquí a los intérpretes a un rigor muy grande”, Rodolfo Ritter.

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