Danza

Atsushi Takenouchi, una danza que conecta la vida a través de la naturaleza

Por: Claudia Magun — 9 de mayo, 2017

Atsushi Takenouchi presenta Mil gotas, mil flores, en el Teatro de la Danza, mayo 2017. Foto Georges Karam “Mil gotas, mil flores, una obra que lleva al imaginario de la escena coreográfica imágenes que honran la vida, la muerte y el esplendor de bailar…”

En esta creación, Atsushi Takenouchi hace una remembranza de ese terrible sentimiento que queda después de verse atrapado en la angustia tras el devastador terremoto ocurrido en Japón en 2011, un diálogo entre el cuerpo y la escena que no habla sobre el horror que conlleva la tragedia, son escenas de una danza que como ofrenda a la Madre Tierra, es aquello que “descubre el sentir de cada uno de aquellos que han vivido la ignominia del terror”.

Basado en una profunda investigación sobre sus raíces, Takenouchi se conecta con la vida a través de la naturaleza y hace de la danza un estilo propio que denomina con el mismo nombre que otorga a su agrupación: Jinen Butoh.

Atsushi Takenouchi presenta Mil gotas, mil flores, en el Teatro de la Danza, mayo 2017. Foto Pagratis Pagratidis “Mi trabajo tiene conexión con el Jinen, un concepto que engloba todo lo que sucede como experiencia de vida. Es unirse para bailar ante ese universo que representa el Jinen. Quitamos la pared de la conciencia que percibe la danza como el individuo, el yo bailando aceptando todo el entorno y las condiciones que nos rodean como Jinen”, Atsushi Takenouchi.

Es el concepto donde se encuentra aquello que representa la naturaleza, la tierra y la antigüedad, una danza que además de guardar las formas estrictas del género japonés refleja en el lenguaje del cuerpo la expresión de la vida como ritual de un espíritu que no se vence ante el sufrimiento y busca la aceptación de aquello que demandan los trastornos que rigen la naturaleza.

“Jinen es una vieja palabra japonesa. Su significado abarca todo aquello que es más grande que la Naturaleza. El individuo no existe por encima de Naturaleza, ella lo mantiene y lo protege. En otras palabras, hay una separación entre la Naturaleza, el hombre y Dios. Jinen expresa la percepción del universo antes de que ocurriera tal separación. En todas las cosas vive Dios, quien representa el espíritu como el que abraza el sol y la luna, y la tierra, es el origen del nacimiento de toda la Naturaleza incluyendo el hombre. Dios vive en el hombre, las plantas, los animales, incluso en las cosas hechas por el hombre como las casas. Es la palabra que describe el universo, su origen y su curso natural. Todas las cosas se conectan a este río, y son parte del río de Jinen”, Atsushi Takenouchi.

Atsushi Takenouchi presenta Mil gotas, mil flores, en el Teatro de la Danza, mayo 2017. Foto Maciej Rusinek Mil gotas, mil flores, se presenta hoy martes en una única función en el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque, una escenificación de Atsushi Takenouchi enmarcada a partir de una sonoridad contemporánea creada por Hiroko Komiya en una perfecta complicidad que dibuja con el lenguaje del cuerpo una metáfora orgánica donde el polvo blanco y la belleza de las flores se descubren como aquello que debe ser la vida hasta encontrarse con la muerte.

“No hay nada que el hombre pueda hacer. Todo aquello que pude hacer después del terremoto fue vivir con la gente que había encontrado vida y muerte, orar y bailar con ellos. En el interior del Jinen se descubre la fuerza de la vida indefensa, aquella que abraza la vida y la muerte, por que ambas están conectadas a todas las cosas, y bailar es como hacer una oración a esa visión de la naturaleza que ha existido desde las formas de arte creadas por los antiguos. Cada imagen representa el agradecimiento por estar vivo. Todas las cosas se pueden decir bailando con Jinen” Atsushi Takenouchi.

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